NUEVAS ADICCIONES: ¿QUÉ ES EL EFECTO PANTALLA?

Fuente: noticias.perfil.com. Laura Jurkowski, Psicóloga.

 

Los tres grados de dependencias que generan tablets y celulares. Cómo lograr un uso razonable. El rol de los padres.

Las pantallas nos habitan, nos invaden. Forman parte de nuestra vida cotidiana, son un integrante más de nuestras familias y nuestras relaciones sociales. Internet es una herramienta fundamental en nuestras vidas, resolvemos infinidad de cosas, soluciona y agiliza. Usamos las pantallas para muchas tareas que ni nos damos cuenta. Ya están incorporadas.

Los teléfonos inteligentes han contribuido a que esto suceda. Las pantallas son democráticas, sin edad ni pertenencia, todos tienen acceso a las mismas, sin límites. En este mundo las pantallas ocupan un lugar central y, como con todo vínculo, es importante convivir con ellas saludablemente.

Pero cómo lograr un uso razonable, un equilibrio entre lo analógico y lo digital.  Es fundamental incrementar la información y la divulgación de los buenos hábitos de uso.

Las encuestas muestran que hay una tendencia generalizada a incorporar teléfonos inteligentes y tablets cada vez a edades más tempranas. Son los adultos quienes habilitan a que esto suceda. Ellos son los que se los proveen, a la vez de ser modelos de un uso excesivo e indiscriminado. Las pantallas empiezan a tener en la vida de todos una presencia continua y constante  y en muchos usuarios aparecen conductas excesivas que los llevan estar muy pendientes de su celular o a interrumpir las actividades que están realizando, dando lugar a que se genere una tecnoadicción que, a su vez, puede dividirse en tres grandes grupos.

Bandera verde, punta amarilla: usuarios que utilizan las pantallas excesivamente. Esto les puede acarrear situaciones en las que discuten con familiares, amigos, jefes o profesores. También pueden ponerse muy ansiosos o inseguros si se olvidan el celular en sus casas. Pero a este grupo de personas este uso excesivo no les provoca mayores problemas en el funcionamiento de sus vidas. Siguen manteniendo una vida social, familiar. Conservan su trabajo o estudio. Siguen con sus actividades habituales.

Bandera amarilla: existe otro grupo de usuarios, en general son jóvenes, que por sus actividades con las pantallas tienen discusiones frecuentes o algún problema en algún área de su vida, por ejemplo, bajan sus notas en el colegio, algún problema en el trabajo, o una pelea fuerte con su familia. Pero a pesar de este problema, pueden mantener algún rendimiento aceptable en el colegio, no poner en riesgo el trabajo y continúan realizando alguna actividad deportiva, cultural o hobbie. Siguen teniendo algún otro interés por fuera de las pantallas.

Bandera roja: los integrantes de este grupo son los que presentan una adicción a las pantallas. Los criterios son los mismos que se utilizan para cualquier otro tipo de adicción. Lo adictivo es el comportamiento compulsivo, que no se puede manejar.
Este comportamiento genera consecuencias en otras áreas de la vida, que no se pueden evitar. Peleas, problemas en el trabajo, en el colegio. Abandonan otras actividades que antes disfrutaban. Se alejan de los amigos con los que se compartían actividades fuera de las pantallas. Se aislan. Los adictos pierden el control de sus impulsos y la vida se les vuelve inmanejable, ya que pese a padecer los problemas que le genera la adicción no pueden manejar las conductas que la generan. Las pantallas pasan a ser su único interés. Es una manera de llenar un vacío. De encontrar una satisfacción que, de otra manera, no se puede generar y por medio de estas conductas suelen escaparse de algún otro problema.

El humor depende de si se pueden conectar o no, y cuál es el resultado de la actividad on line. Cada aspecto de la vida del niño, joven o adulto queda subordinado a la adicción, incluso la salud, lo académico o el trabajo.  Ante esto, ¿qué deben hacer los padres? Deben tener en cuenta que son ellos los responsables del uso que hacen sus hijos de las pantallas. Deben ser cuidadosos en dárselos, además de limitar su uso. Tener en cuenta que son modelos. Mas allá de lo que les digan, los educan con su comportamiento.

Si deciden permitirles el uso de las pantallas deben conocer sus riesgos. Saber qué es lo recomendable para cada edad. Cuánto tiempo pueden estar, cuáles son los peligros, qué contenidos son riesgosos para cada edad. Deben siempre monitorear todo lo que hacen sus hijos en el mundo digital.

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