«Impotencia» de Psiquiatría ante el ‘boom’ de los trastornos por atracones

Fuente: redaccionmedica.com. IVÁN FERNÁNDEZ.

 

A las patologías habituales se ha sumado el trastorno por atracones, que vive un auge entre mujeres de 30 a 40 años

Los psiquiatras españoles sienten una “tremenda impotencia” al no poder tratar el boom de trastorno de la conducta alimentaria que vive la población española y, entre los cuales, se ha sumado el trastorno por atracones. Una patología más ‘silenciada’ y que comparten con Endocrinología, pero con orígenes psiquiátricos que han aflorado a raíz de las medidas para controlar el covid.

“Es un problema que conocemos. Endocrinología ve las consecuencias metabólicas, es decir, la obesidad y sobrepeso. Mientras que nosotros abordamos el condicionamiento biológico con un tratamiento psicoterapéutico y farmacológico que busca regular las emociones”, detalla Marina Díaz Marsa, vicepresidenta de la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica (SEPB), quien asegura que se está viviendo un “aumento brutal” de los casos de conducta alimentaria.

En los trastornos por atracones, según explica Marsa, la mayor parte van a Endocrinología, ya que el paciente acude allí por las consecuencias. “Mucha gente no es consciente de que esa ingesta es debido a las emociones, las cuales generan un descontrol o una ansiedad compulsiva”, reivindica la especialista.

En ese sentido, desde Endocrinología alertaban recientemente que en muchas ocasiones existe un círculo vicioso entre algunos problemas psicológicos, como pueden ser la ansiedad y la depresión, y la obesidad, en el que es difícil distinguir cuál de las dos patologías ha surgido primero. De manera que a veces la persona no se siente bien emocionalmente y come porque cree que así se va a sentir mejor o lo hace para calmar su ansiedad. Sin embargo, este comportamiento provoca que aumente más de peso y que empeore la ansiedad y depresión.

Saturación para atender los trastornos por atracones

A la hora de tratar los trastornos por atracones, la coordinación entre ambas especialidades se antoja vital. Según detalla Marsa, las comunicaciones entre las dos ramas médicas es «muy fluida», sin embargo, ambas se encuentran saturadas. “Ellos tienen grandes listas de espera y no ven a todos los pacientes que nos gustaría y, viceversa. No tenemos ningún problema en trabajar en equipo, el problema es que deberíamos tener más tiempo, pero hay un gran déficit de recursos y profesionales”, reivindica la psiquiatra.

La especialista pone de ejemplo la unidad de conducta alimentaria en la que trabaja: “Tengo diez personas en espera y hay doce plazas. De manera que hasta dentro de un año no serán atendidas y después se tienen que someter a un tratamiento de 6-12 meses. Necesitamos más plazas, hospitales de día, psiquiatras y psicólogos”.

En ese sentido, Marsá resalta que los trastornos de conducta alimentaria han aumentado de “forma brutal”. “Hay muchos factores que los impulsan con la pandemia. Actualmente, estamos desbordados en el control de estas patologías. Faltan profesionales y recursos”, reivindica la psiquiatra, quien sitúa el perfil tipo de paciente con trastorno por atracones en mujeres de entre 30 y 44 años. 

Esta saturación se traduce en una falta de tratamiento psicoterapéutico y farmacológico para regular las emociones que provoca un aumento de la cronicidad y las repercusiones orgánicas y biológicas. “Sentimos una tremenda impotencia al no poder tratar a los pacientes. Ves que tienen el diagnóstico, pero no puedes aplicarles el tratamiento”, lamenta Marsá.

La especialista tiene la esperanza de que hablar de ello ayude a mejorar la situación actual y recuerda que se trata de una inversión y no un gasto. “Los trastornos alimentarios implican que la gente no acuda al trabajo junto con consecuencias físicas que acarrean costes sanitarios. Por lo tanto, se podría ahorrar dinero con una detección precoz”, explica la vicepresidenta de SEPB.

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